viernes, 6 de mayo de 2011

El témpano :)


A veces, cuando pienso que todo esta perdido,
voy hacia una de las formas de la muerte,
me pego un tiro con una palabra
que alguna vez me fue tan transparente.

Y en la ternura del agua que corre
te recuerdo en la llegada de unos trenes,
sales de los mares, curvas de los puertos,
con mujeres descalzas en el verde.

Voy hacia el fuego como la mariposa,
y no hay rima que rime con vivir...
no te pares, no te mates, solo es una forma mas de demorarse.

Y en las tardes tranquilas, cuando extraño todo,
pienso que todo no es lo que perdi;
una rosa de fe, aun a costa de perder, se pierde pero se gana.

La lucha es de igual a igual contra uno mismo,
y eso es ganarla...!
No te pares, no te mates, solo es una forma mas de demorarse.

Recuerdo la quietud de la tierra, la quietud estaba adentro;
se cree mas en los milagros a la hora del entierro.
Ese hombre trabajo, quien escribira su historia?

La cal reseca, la vuida que sueña, los amigos que siguen igual,
la gloria en zapatillas, el florero vacío,
quien sabe si se puso a pensar; para que vivo?
Vivo para no parder!.

Voy hacia el fuego como la mariposa,
y no hay rima que rime con vivir.
No te pares, no te mates, solo es una forma mas de demorarse...

Jorge Fandermole (Interprete: Juan Carlos Baglietto)

jueves, 5 de mayo de 2011

Dogmatismo (de Ernesto Sabato)


Advertencia: puto el que lee esta advertencia.

En todas las épocas de la historia, los enemigos más encarnizados del Dogma se han reclutado entre los partidarios de un Dogma Diferente, quemándose, ahorcándose o crucificándose mutuamente. El auténtico espíritu libre está abierto a todas las posibilidades, incluyendo los dogmas y las supersticiones. Este espíritu debería ser la esencia del pensamiento científico y filosófico; y lógicamente lo es, pero es raro que psicológicamente o históricamente lo alcance a ser: los hombres de ciencia y los filósofos son hombres de carne y hueso y no están desposeídos de los vicios de los demás mortales; tienen mayor dominio de la inteligencia y más espíritu crítico; pero es una diferencia de grado, no de esencia.
Y así nos encontramos con un hecho curioso: los siglos XVIII y XIX desencadenaron una especie particularmente peligrosa de dogmatismo: el científico. Es cierto que en nuestro siglo, algunos de los más grandes epistemólogos han recomendado la cautela y la modestia; pero el hombre de la calle, impresionado por el desarrollo de la técnica, no ve esos titubeos teóricos y ha adquirido la más singular de las supersticiones: la de la ciencia; que es como decir que ha adquirido la superstición de que no debe ser supersticioso.
Era un acontecimiento previsible: la ciencia se ha hecho crecientemente poderosa y abstracta, es decir, misteriosa: para el ciudadano se ha convertido en una especie de magia, que respeta tanto más cuanto menos la comprende. Este nuevo esoterismo tiene por dignidades el Miedo y el Poder, y estas dos fuerzas engendran siempre las supersticiones.
En la ciencia hay un elemento eterno y otro mortal: el primero es el método, que consiste en observación cuidadosa y razonamiento impecable; la parte mortal es, en cambio, el conocimiento mismo. La teoría de Tolomeo fue superada por la de Copérnico, esta por la de Einstein y la de Einstein ha de ser superada por otra más compleja. El desarrollo del pensamiento se hace a menudo a través de estas negaciones dialécticas. Esta mortalidad del conocimiento es lo que hace tan cautelosos a los hombres de ciencia, que nunca son dogmáticos cuando son auténticos. En líneas generales, puede decirse que practican tanto menos el dogmatismo de la ciencia cuanto más a fondo han llegado a ella; tiene mayor fanatismo científico el médico, cuya ciencia está probablemente en el estado en que se hallaba la física en la época de Aristóteles, que el matemático, cuya ciencia, por ser la más simple de todas, es la más avanzada.
Si hay algo seguro en nuestros conocimientos es la verdad de que todos los conocimientos actuales son parcial o totalmente equivocados. Dentro de cien años parecerán monstruosas las operaciones cometidas por los médicos del siglo XX en los ulcerosos. En general, les parecerá bastante cómico el afán de las curaciones locales, tendencia del hombre ingenuo a dividir la realidad. La experiencia realizada hasta el presente ha mostrado que viejas teorías que constituían Dogma apenas han resultado ser Equivocaciones. Este hecho melancólico debería hacer meditar a los médicos y en general a los científicos que dogmatizan. A menos que piensen, valerosamente, que ese proceso de transmutación de Dogma en Equivocación ya terminó y que ahora todo lo que dicen es inmutable. No veo, sin embargo, por qué ha de poder establecerse un límite entre el Dogma y la Equivocación que pase, justamente, por nuestro tiempo.

La Inercia

La definición de inercia no es mas que tendencia de los cuerpos a oponerse a cualquier cambio de su estado de reposo o movimiento...
pero este no es solo un fenómeno físico, sino que también se desempeña de modo espiritual.
diganme cuantas personas no le temen al cambio. Cuantos de ustedes no dijeron, como m gustaría que tal cosa sea como antes. Quien no dijo, si solo pudiera quedarme asi para siempre.
Y no los culpo, la naturaleza nos creo asi y por lo tanto no lo podemos evitar. La inercia nos obliga a mantenernos asi. Todos tenemos derecho a extrañar, por el simple hecho de ser humanos vivir y aprender de lo vivido, d adquirir experiencia.
pero solo es eso, un recuerdo, una evocación para demostrar que podemos recordar, que actuamos luchando contra la inercia, para evitar equivocaciones o para para reafirmar sentimientos.
Esa es nuestra misión, luchar. Luchar contra la inercia, a partir de lo vivido. Adaptarnos a cada situación, siendo felices en cualquier ámbito y con cualquier persona.
Ustedes dirán, que pasa si estamos en un lugar oscuro rodeado por la soledad. Nunca pensaste que tal vez, vos apagaste la luz y echaste a los que te rodeaban.
No puedes echarle la culpa al destino, vivimos en un mundo de causas y consecuencia, donde los motivos son las casualidades, y las casualidades son los motivos...
pero no por eso vas a quedarte así, en la oscuridad, sufriendo por lo q fue y lo q no sera... ese es el problema...
un verdadero ser, es el q al darse cuanta de que las cosas cambiaron, que ya no esta en donde estaba antes, que ahora solo ve tinieblas, no se deja perturbar por la inercia y se queda ahí, barrado, quieto, sin saber q hacer. Un verdadero ser, aprende a ver en la oscuridad y camina por ella. Con el tiempo se vuelve tan hábil allí, como lo era en la luz. Descubre que no esta solo bajo lo tenua del mundo, q hay personas en la misma situación o q todabía estan los de sus recuerdos, pero q por ser todo negro no los podía ver.
Esas son las personas que valen la pena. Las que luchan por cambiar, por lo nuevo, por lo distinto. Las mismas que al verse rodeadas por el cambio se adaptan y se permiten vivir las nuevas experiencia, evolucionando. Este tipo de espíritus son el resultado del choque de una fuerza inalterable y objeto inamovible.
Pero he aqui un nuevo problema, la inercia es la fuerza más poderosa de todas, y solo las personas mas fuertes son capaces de resistirla.
No culpo a los q no tiene fuerzas suficiente, pero por desgracia, existe cierto tipo de gente que no solo se resiste a generar un cambio progresivo sino que se aferra a un estado y no avanza por mas q la vida los empuje con un millón de locomotoras.
Estas personas, los inercicos, hacen lo imposible para no cambiar. Se rodean de un momento y no salen de él. Su presente no es mas que un misero recuerdo. En cada despertar, imaginan como hacer para volver a sentir lo que sintieron, sin darse cuenta que al hacerlo pierden la oportunidad de sentir. Su estupidez es tal, que son capaces odiar a los que realmente quiere, solo por intentar mantener latente un olvido, entrando asi en un eterno circulo vicioso. Xq odiarán a las nuevas personas solo para poder recordar a las q su odio aullentó.
En su presente solo vive la añoranza de lo vivido y el odio de la cercano. Son tan necios, que al ver que el cambio es inminente, simplemente olvidan. Eliminan todo rastro de cambio, despojan de su alma cualquier sentimiento del pasado. Creen que nada paso, sin darse cuanta que, aunque el no hayan estado, el mundo evoluciono...

miércoles, 4 de mayo de 2011

Vendran lluvias suaves

Vendrán lluvias suaves y olores de la tierra,
y golondrinas que girarán con brillante sonido;
y ranas que cantarán de noche en los estanques
y ciruelos de tembloroso blanco,
y petirrojos que vestirán plumas de fuego
y silbarán en los alambres de las cercas;
y nadie sabrá nada de la guerra,
a nadie le interesará que haya terminado.
A nadie le importará, ni a los pájaros ni a los árboles,
si la humanidad se destruye totalmente;
y la misma primavera, al despertarse al alba
apenas sabrá que hemos desaparecido.


Esto es un fragmento del cuento "Vendrán lluvias suaves" de la novela de Ray Bradbury, "Crónicas Marcianas" .

martes, 3 de mayo de 2011

El mito de Prometeo

bueno, acá publico el mito de prometeo,  para completar la historia de pandora, y saber xq prometeo robo el fuego a los dioses.

Era un tiempo en el que existían los dioses, pero no las especies mortales. Cuando a éstas les llegó, marcado por el destino, el tiempo de la génesis, los dioses las modelaron en las entrañas de la tierra, mezclando tierra, fuego y cuantas materias se combinan con fuego y tierra. Cuando se disponían a sacarlas a la luz, mandaron a Prometeo y Epimeteo que las revistiesen de facultades distribuyéndolas convenientemente entre ellas. Epimeteo pidió a Prometeo que le permitiese a él hacer la distribución "Una vez que yo haya hecho la distribución, dijo, tú la supervisas ". Con este permiso comienza a distribuir. Al distribuir, a unos les proporcionaba fuerza, pero no rapidez, en tanto que revestía de rapidez a otros más débiles. Dotaba de armas a unas, en tanto que para aquellas, a las que daba una naturaleza inerme, ideaba otra facultad para su salvación. A las que daba un cuerpo pequeño, les dotaba de alas para huir o de escondrijos para guarnecerse, en tanto que a las que daba un cuerpo grande, precisamente mediante él, las salvaba.
De este modo equitativo iba distribuyendo las restantes facultades. Y las ideaba tomando la precaución de que ninguna especie fuese aniquilada. Cuando les suministró los medios para evitar las destrucciones mutuas, ideó defensas contra el rigor de las estaciones enviadas por Zeus: las cubrió con pelo espeso y piel gruesa, aptos para protegerse del frío invernal y del calor ardiente, y, además, para que cuando fueran a acostarse, les sirviera de abrigo natural y adecuado a cada cual. A algunas les puso en los pies cascos y a otras piel gruesa sin sangre. Después de esto, suministró alimentos distintos a cada una: a una hierbas de la tierra; a otras, frutos de los árboles; y a otras raíces. Y hubo especies a las que permitió alimentarse con la carne de otros animales. Concedió a aquellas descendencia, y a éstos, devorados por aquéllas, gran fecundidad; procurando, así, salvar la especie.
Pero como Epimeteo no era del todo sabio, gastó, sin darse cuenta, todas las facultades en los brutos. Pero quedaba aún sin equipar la especie humana y no sabía qué hacer. Hallándose en ese trance, llega Prometeo para supervisar la distribución. Ve a todos los animales armoniosamente equipados y al hombre, en cambio, desnudo, sin calzado, sin abrigo e inerme. Y ya era inminente el día señalado por el destino en el que el hombre debía salir de la tierra a la luz. Ante la imposibilidad de encontrar un medio de salvación para el hombre. Prometeo roba a Hefesto y a Atenea la sabiduría de las artes junto con el fuego (ya que sin el fuego era imposible que aquella fuese adquirida por nadie o resultase útil) y se la ofrece, así, como regalo al hombre. Con ella recibió el hombre la sabiduría para conservar la vida, pero no recibió la sabiduría política, porque estaba en poder de Zeus y a Prometeo no le estaba permitido acceder a la mansión de Zeus, en la acrópolis, a cuya entrada había dos guardianes terribles. Pero entró furtivamente al taller común de Atenea y Hefesto en el que practicaban juntos sus artes y, robando el arte del fuego de Hefesto y las demás de Atenea, se las dio al hombre. Y, debido a esto, el hombre adquiere los recursos necesarios para la vida, pero sobre Prometeo, por culpa de Epimeteo, recayó luego, según se cuenta, el castigo del robo.
El hombre, una vez que participó de una porción divina, fue el único de los animales que, a causa de este parentesco divino, primeramente reconoció a los dioses y comenzó a erigir altares e imágenes a los dioses. Luego, adquirió rápidamente el arte de articular sonidos vocales y nombres, e inventó viviendas, vestidos, calzado, abrigos, alimentos de la tierra. Equipados de este modo, los hombres vivían al principio dispersos y no en ciudades, siendo, así, aniquilados por las fieras, al ser en todo más débiles que ellas. El arte que profesaban constituía un medio, adecuado para alimentarse, pero insuficiente para la guerra contra las fieras, porque no poseían el arte de la política, del que el de la guerra es una parte. Buscaban la forma de reunirse y salvarse construyendo ciudades, pero, una vez reunidos, se ultrajaban entre sí por no poseer el arte de la política, de modo que al dispersarse de nuevo, perecían. Entonces Zeus, temiendo que nuestra especie quedase exterminada por completo, envió a Hermes para que llevase a los hombres el pudor y la justicia, a fin de que rigiesen en las ciudades la armonía y los lazos comunes de amistad. Preguntó, entonces, Hermes a Zeus la forma de repartir la justicia y el pudor entre los hombres: "¿Las distribuyo como fueron distribuidas las demás artes?".
Pues éstas fueron distribuidas así: Con un solo hombre que posea el arte de la medicina, basta para tratar a muchos, legos en la materia; y lo mismo ocurre con los demás profesionales. ¿Reparto así la justicia y el poder entre los hombres, o bien las distribuyo entre todos?. "Entre todos, respondió Zeus; y que todos participen de ellas; porque si participan de ellas solo unos pocos, como ocurre con las demás artes, jamás habrá ciudades. Además, establecerás en mi nombre esta ley: Que todo aquel que sea incapaz de participar del pudor y de la justicia sea eliminado, como una peste, de la ciudad'

lunes, 2 de mayo de 2011

El mito de Pandora

Cuentan que esta historia sucedió en un tiempo en el que la vida humana no conocía enfermedades, locuras, vicios o pobreza. Dicen que el día cuando Prometeo osó robar el fuego que portaba el dios Sol en su carro, Zeus entró en estado de cólera y ordenó a los distintos dioses crear una mujer capaz de seducir a cualquier hombre. Hefesto la fabricó con arcilla y le proporcionó formas sugerentes, Atenea la vistió elegante y Hermes le concedió facilidad para seducir y manipular. Entonces Zeus la dotó de vida y la envió a casa de Prometeo.
El mito de Pandora
Allí vivía el benefactor de los mortales junto a su hermano Epimeteo que, a pesar de estar advertido de que Zeus podría utilizar cualquier estrategia para vengarse, aceptó la llegada de Pandora y, enamorándose perdidamente de sus encantos, la tomó por esposa.
Pero Pandora traía algo consigo: una caja que contenía todos los males capaces de contaminar el mundo de desgracias.
Pandora, víctima de su curiosidad, abrió un aciago día la caja y todos los males se escaparon por el mundo, asaltando a su antojo a los desdichados mortales. Pandora asustada cierra la jarra dejando un solo elemento sin escapar, la Esperanza.

domingo, 1 de mayo de 2011

Nuestros martires de plaza Lorea

Advertencia: lean lo que dice la advertencia que tiene el blog sobre este autor al final de la pagina y no digan que no se los adverti.

El primero de mayo recordamos a los martires de chicago, de los que hable en mi post anterior, sin embargo tambien debemos recordar a nuestros martires de plaza Lorea obreros anarquistas asesinados el 1º de Mayo de 1909, aqui les dejo la historia de aquellos dias:

Ese día estaban convocados dos actos. A las cinco de la tarde debía comenzar la concentración organizada por los anarquistas en Plaza Lorea (hoy parte de Plaza Congreso). Poco antes de que empiecen a hablar los oradores, el Jefe de Policía en persona, Coronel Ramón L. Falcón, dio la orden de disolver el acto. El escuadrón de seguridad, a las órdenes de su jefe Jolly Medrano, ataca a caballo a la multitud, a sablazos y tiros de revólver. Matan a ocho obreros y hieren a 40, varios de ellos de gravedad. Algunos miles huyen corriendo por lo que hoy es la Avenida de Mayo hacia 9 de Julio. Ahí se encuentran con una columna de aproximadamente 20.000 personas: era la convocatoria socialista, que se había concentrado en Constitución y marchaba hacia Plaza Colón (atrás de la Casa de Gobierno) para realizar su acto. La noticia de la represión corrió de boca en boca. Una multitud, ahora enorme, engrosada por los anarquistas que llegaban de Plaza Lorea, marchó en absoluto silencio hasta Plaza Colón, con paños negros sobre las banderas rojas socialistas.

La policía reforzó sus batallones de caballería pero, ante semejante multitud, no se atrevió a actuar. Al llegar al lugar donde estaban levantadas las tribunas de lo que iba a ser el acto socialista, los oradores proponen “la declaración de la huelga general por tiempo indefinido como desagravio a la clase obrera, ofendida en las víctimas de Plaza Lorea y para exigir la renuncia del jefe de policía y el castigo de todos los responsables de la masacre”. Se alzan decenas de miles de manos y la propuesta es aprobada por aclamación. Dardo Cúneo, testigo de los sucesos, relata: “entre los que han llegado hasta los socialistas desde la Plaza Lorea con las noticias del crimen policial, un muchacho pugna por abrirse paso... en la mano aprisiona un pañuelo ensangrentado. Esta es la sangre de los hermanos que cayeron allá. va diciendo en su dicción extranjera… en la mano agitaba el pañuelo ensangrentado. Después se sabría -los diarios publicarían su retrato- que aquel muchacho se llamaba Simón Radowitzky” (Juan B. Justo, Editorial América Lee, Buenos Aires, 1943).

La huelga general de la semana de mayo

El paro comienza de inmediato. Será total en la Capital Federal y con alta adhesión en el interior del país. Se cumple una semana de huelga general. No hay trenes, no circulan los tranvías, los comercios permanecen cerrados. Se calcula en 200.000 el número de obreros en huelga. El gobierno busca quebrarla con la represión. La ciudad es ocupada por el ejército para reforzar a una policía desbordada. Para evitar las asambleas son clausurados los locales obreros pero las reuniones se realizan igual, en la calle. Cientos de militantes gremiales y políticos, anarquistas y socialistas, son encarcelados. Se persigue a los que distribuyen La Vanguardia y La Protesta, diarios socialista y anarquista, respectivamente, que dan cuenta de la huelga. Finalmente, el día 8, el Comité Ejecutivo del Partido Socialista, que durante toda la semana había hecho llamamientos a “la moderación de los obreros” pero que se había encontrado totalmente desbordado por la base, retoma el control de la situación. Se reúne con el gobierno y obtiene del presidente del Senado la garantía de que una reunión en el sindicato de cocheros va a ser “autorizada”. Y que si se levanta la huelga se liberará a los presos y se permitirá la reapertura de los locales. Las direcciones del movimiento obrero aceptaron la “negociación” ofrecida por el gobierno. El movimiento huelguístico va a terminar dos días después, el 10 de mayo. Muchos obreros retoman el trabajo con fuertes rencores hacia sus direcciones. Se había levantado la huelga sin obtener la principal reivindicación: la renuncia del jefe de policía.

Seis meses después…

El 14 de noviembre de 1909, aquel joven obrero anarquista, Simón Radowitzky, hace justicia por mano propia, arrojándole una bomba al carruaje del jefe de policía Falcón, que muere en el acto. Esa misma noche se decreta el estado de sitio en todo el país, desatándose nuevamente una brutal represión contra el movimiento obrero. Centenares de militantes fueron puestos “bajo la ley de residencia” y deportados sin siquiera avisárseles a sus familias. Otros tantos fueron encarcelados y apaleados, los locales obreros fueron nuevamente clausurados y bandas policiales atacaron las imprentas de La Vanguardia y La Protesta e inutilizaron las máquinas impresoras, para impedir la salida de esos periódicos. Simón Radowitzky es apresado y condenado a cadena perpetua en el penal de Ushuaia (será indultado en 1929). El estado de sitio recién fue levantado el 13 de enero de 1910. Pero el año del Centenario estará recorrido por una ola impresionante de huelgas obreras, incluyendo una el mismísimo día de la conmemoración, el 25 de mayo de 1910, y también por una fuerte ola represiva, que culminó con la sanción de la ley 7029 de “Defensa Social”, la pieza jurídica más antiobrera de la historia argentina.

Un siglo de luchas

Se cumplen ciento dos años de la masacre de Plaza Lorea. A partir de 1909 la clase obrera tendrá nuevas luchas, triunfos y derrotas. Y más mártires. Poco tiempo después se vivirán las jornadas de la Semana Trágica y de la Patagonia Rebelde. Décadas más adelante vendrán las víctimas de la llamada Revolución Libertadora, como los fusilamientos de José León Suárez magistralmente denunciados por Rodolfo Walsh. Y después las víctimas de las Tres A de Isabel y López Rega, y los 30.000 desaparecidos. Aún más cerca en el tiempo, los muertos del Argentinazo, Puente Pueyrredón, Fuentealba, la segunda desaparición de Julio López. La lista es enorme. Es parte de la historia de la clase trabajadora argentina. Por eso el 1º de Mayo, al que muchos quieren endulzar en una idílica “Fiesta del Trabajo”, es una cita de honor. Hay que estar en la calle, levantando orgullosamente la insignia internacional de la clase obrera, como en 1890, como en 1909, hoy y siempre.